Creada en 1995, fue la primera fragancia de Roberto Verino con la que hizo homenaje a la feminidad y sensualidad. Se trata de un aroma íntimo y seductor.
Un perfume con el objetivo de ser intemporal, sus carasteristicas persiguen ser eternamente moderno.
Su aroma es floral afrutado, resulta especialmente jugosa la salida de la fragancia gracias a la combinación de bergamota, mandarina, gálbano y capuchino. En las notas medias se aprecia acordes florales de jazmín, lirio, flor de ylang-ylang, rosa y azahar. Finalmente, la base de la fragancia es madera de sándalo,pachulí, vetiver, almizcle y vainilla.